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El Palau de la Música Catalana es un edificio modernista concebido en 1905 por el arquitecto Lluís Domènech i Montaner. Desde entonces, el edificio ha experimentado diferentes modificaciones, la última de ellas en 2004 con la incorporación de un auditorio subterráneo. El Palau fue un encargo del Orfeó Català, una asociación que nació a finales del siglo XIX con el objetivo de impulsar el interés por la música local, por los artistas catalanes, no sólo aquí sino en todos los países del mundo. 

 

El Palau se encuentra escondido entre unas callejuelas del barrio del Borne. Muy cerca del Institut del Teatre, se erige como el edificio más bello al que puedes acudir a escuchar música en Barcelona. Si acudes a un concierto en el Palau de la Música, te aconsejamos que llegues un poco antes para poder contemplar con tranquilidad el exterior. Su fachada, elaborada con ladrillo visto y sembrada de baldosas de cerámica de 1.000 colores, te dejará con la boca abierta. También en la fachada encontrarás una escultura lateral que representa a una ninfa y los bustos de diferentes compositores.

 

En el Palau de la Música se dan cita algunos de los mejores conciertos de la ciudad. Además de tener una completa programación de música clásica, aquí también podrás escuchar desde los últimos grupos salidos de la escena británica hasta grupos y solistas del panorama nacional. Un dato: cada año se celebra el Festival de la Guitarra, una cita con los “grandes” del flamenco. El Palau de la Música Catalana fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997.

 

Partes del Palau de la Música Catalana

 

Auditorio

Al auditorio del Palau se accede a través de unas majestuosas escaleras que te preparan para lo que estás a punto de presenciar. Entrar en el auditori del Palau es entrar en un espacio mágico dedicado a la música. En el proscenio (la parte del escenario más cercana al público) encontrarás una impresionante estatua de las valquirias de Wagner, y, justo debajo, un busto de Bethoven que, dicen, inspira a los músicos que vienen a tocar. En el fondo del escenario, justo detrás del órgano, puedes contemplar una “sinfonía” de mosaicos que combinan el rojo con el naranja. Sobre ellos, una escultura de Eusebi Arnau representa los cuerpos y las almas de 18 doncellas. ¿Creías que lo habías visto todo? Pues ahora desplaza tus ojos hacia arriba: contemplarás tal vez la claraboya más elegante que has visto en tu vida. Una cúpula vidriada decorada con motivos florales testigo de todo lo que sucede en el Palau.

 

Información práctica

 

Horarios:

De septiembre a junio, todos los días de 10 a 15.30 h.

Julio y agosto, todos los días de 10 a 18 h.

Visitas guiadas cada media hora en catalán, castellano e inglés. 

 

Precios:

Entrada individual: 9 €.

Entrada por grupo (más de 25 personas): 8 €.

 

 Dirección:

C/ Palau de la Música, 4-6.

Tl: 902 442 882.

La Catedral de Barcelona, ubicada en la plaza de la Catedral (barrio gótico), es el templo más importante de toda la ciudad. Empezó a construirse en el año 1298, durante el reinado de Jaume II, y no se terminó hasta principios del siglo XX. La Catedral de Barcelona es un caso arquitectónico curioso, puesto que contiene una parte rebosante de ornamentos y otra de lo más austera. Su proceso de construcción fue largo e incluye momentos de crisis, como la epidemia de la peste bubónica, que brotó en Barcelona a partir del año 1348 y que arrastró a una parte importante de la población.

 

La Catedral de Barcelona no es un sitio muy frecuentado por los “barcelonins”. Ejerce, más bien, el papel de zona de paso entre el barrio gótico y el “moderno” barrio del Borne. En las fiestas de la Mercè (patrona de Barcelona), la plaza de la Catedral es uno de los escenarios donde tienen lugar los conciertos programados para esas fechas. En alguna ocasión, también pueden verse concentraciones de gente manifestándose contra alguna injusticia particular o pública.

 

Partes de la Catedral

 

Coro

Si entras a la Catedral por la puerta principal, en seguida verás cómo se extiende ante ti la nave central, cuya parte más importante y también más grande es el coro. Fíjate en los escudos de las sillerías: corresponden a los miembros de la orden del Toisón de oro. Te encuentras en el lugar donde celebraron su primera reunión. Fue en 1519 y la presidió el emperador Carlos V. Y ahora fíjate en las figuras que hay en el púlpito de madera. Si no sabes apreciar la belleza de las de la Virgen y el niño es que tienes la sensibilidad un poco atrofiada.

 

Cripta

Has abandonado el coro y te diriges, a través de una amplia escalinata, hacia la cripta de Santa Eulàlia (Laia para los amigos). En el sarcófago se encuentran los restos de esta santa (una de las patronas de Barcelona). Para conocer su historia, fíjate en los relieves, donde se describen las torturas que recibió por parte de los romanos en el siglo IV. Poco después, la hicieron santa. Qué menos…

 

Claustro

El claustro es una de nuestras zonas favoritas de la Catedral. Nos encanta pasear por sus frondosos árboles y detenernos en la fuente, con su estatua de Sant Jordi y sus trece ocas vivas que representan la edad que tenía Santa Eulàlia cuando fue martirizada (aunque, ¿no podrían representar algo un poco menos dramático?) Durante la procesión del Corpus Christie, el claustro se cubre de flores y en él tiene lugar el famoso “ou com balla” (huevo como baila), una tradición barcelonesa que se remonta al siglo XVIII y que consiste en colocar un huevo que supuestamente representa el Espíritu Santo encima de la fuente. 

 

Información práctica

 

Horarios:

De lunes a viernes, de 8 a 13.30 h. y de 16 a 19.30 h. 

Sábado y domingo, de 17 a 19.30 h.

 

Precios:

Entrada a la catedral: gratuita.

Entrada al coro: 1′5 €.

Entrada al tejado: 2,20 €.

Entrada a la sala capitular: 1′30 €.

 

Dirección:

Plaça de la Seu.

Tl: 93 315 15 54.

 

LAS RAMBLAS

Esta gran avenida es, junto a la Sagrada Familia, el símbolo de Barcelona. La Rambla (o Ramblas, porque de hecho se divide en cinco), debe su nombre a un arroyo (ramla en árabe) que en la antigüedad bajaba por esta cuesta y que desembocaba directamente en el mar.  Hasta el siglo XIV, la Rambla permaneció extramuros de la ciudad. A partir del siglo XVI y hasta el XIX, la Rambla se fue cubriendo de edificios religiosos y de las mansiones de los más acaudalados.

 

Como hemos dicho, la Rambla se divide en cinco: de arriba abajo, Rambla de Canaletes, Rambla dels Estudis, Rambla de Sant Josep, Rambla dels Caputxins y Rambla de Santa Mònica, aunque pocos son los catalanes que utilizamos esta terminología y que, sin embargo, seguimos hablando de “el trozo de los quioscos”, “la parte de las flores” o “la zona de los pintores”.  (Un dato: los quioscos de la Rambla son los que cierran más tarde y los que abren más pronto de toda la ciudad).

 

De las Ramblas se han escrito muchos tópicos: que nunca duerme, que es una explosión de color, que no conoce el aburrimiento, que es el salón de Barcelona…. Todo ello es cierto. Enfilar esta avenida es preparase para un viaje de sensaciones con parada en locales maravillosos. Aún así, hay que decir que los “barcelonins” estamos un poco rebotados con el Ayuntamiento por haber dejado cerrar tantos establecimientos de toda la vida ubicados en las Ramblas para abrir aburridas tiendas de souvenirs donde puedes comprar desde un traje de sevillana hasta un sombrero de mejicano/a.

 

 

Partes de la Rambla

 

Rambla de Canaletes

Empieza el viaje. No has caminado ni dos minutos y a tu derecha ya tienes el símbolo que da nombre a este tramo de las Ramblas: la fuente de Canaletes, del siglo XIX. Estás en el lugar donde acuden los forofos del Barça a celebrar las victorias de su equipo. Bebe de ella para asegurarte que volverás a Barcelona (o eso dice la leyenda) y sigue bajando.  

 

Rambla dels Estudis

Denominada así porque hasta 1844 albergó la institución “Estudis Generals”. A tu derecha, la Reial Acadèmia de Ciències i Arts (Poliorama), un edificio que ejerció de centro de enseñanza durante la Ilustración y que tiene el primer reloj público oficial de la ciudad. Un poco más abajo, la Esglèsia de Betlem, uno de los pocos ejemplos de arquitectura barroca de la ciudad. Y a tu izquierda, el Palau Moja, una de las primeras mansiones que se construyeron en las Ramblas (data de 1790). ¿Seguimos?

 

Rambla de Sant Josep

Un convento de carmelitas que permaneció aquí hasta mediados del siglo XIX da nombre a esta parte de las Ramblas sembrada de puestos de flores. A tu derecha encontrarás el Palau de la Virreina , llamado así en homenaje a la viuda del virrey del Perú que mandó construirlo allá por 1772. Si tienes tiempo, entra: acostumbran a acoger exposiciones temporales bastante interesantes. Aunque para interesante lo que estás a punto de presenciar: el mismísimo Mercat de la Boquería. En Barcelona, cada barrio tiene su mercado, pero de vez en cuando, todo “barceloní” baja a este “palacio modernista de luz y metal” a hacer la compra. En ningún otro lugar encontrarás tal variedad de productos frescos de primerísima calidad.

Finaliza este tramo contemplando, a tu izquierda y un poco más abajo, el Pla de la Boquería, una plaza con sorpresa en la parte de arriba ¿Qué hace ahí ese dragón?

 

Rambla dels Caputxins

La Rambla dels Caputxins se abre con el Gran Teatro del Liceu (derecha), totalmente reformado después del incendio que sufrió en 1994. El Liceo recibe en ocasiones artistas “sorpresa” como la islandesa Bjork, que reunió aquí a todos los “modernos” de la ciudad. Un poco más abajo y a tu izquierda, se abre la mítica Plaza Real, y unos pasos más adelante, a la derecha, el Palau Güell. De ambos te hablamos más extensamente en otro apartado. Porque ellos lo valen.

 

Rambla de Santa Mónica

Te encuentras en el último tramo de las Ramblas. ¿No sientes ya el aroma del mar? En este tramo, te recomendamos dos paradas: la primera, a la derecha, es el Centro de Arte Santa Mónica, con una programa de exposiciones temporales a tener en cuenta. Y a tu izquierda, el Museo de Cera o el único lugar donde encontrarás juntos a Cleopatra y Lady Di. Eso sí, petrificadas.

 

 

 

Aunque mucha gente no lo sabe, el Park Güell es una obra inacabada. Corría el año 1900 cuando al adinerado empresario Eusebi Güell se le ocurrió la idea de utilizar uno de sus terrenos para construir una especie de urbanización de 60 casitas de alta categoría. El ambicioso proyecto fue encargado, cómo no, a Antoni Gaudí, quien se puso manos a la obra. A lo largo de 14 años se terminaron 3 kilómetros de calles y caminos, unas escaleras, una plaza y dos casas. El proyecto inicial no siguió adelante y finalmente la ciudad de Barcelona compró la propiedad para convertirla en un parque público.

 

El Park Güell se encuentra muy al norte del barrio de Gracia, en una zona bastante alejada del centro, por lo que requiere una visita exclusiva. Una vez allí, te encontrarás con una gran extensión de tierra y Naturaleza salpicada de elementos típicamente gaudinianos. La estatua del dragón que te saluda a la entrada ha sido objetivo, en diversas ocasiones, de grupos de gamberros, por lo que cruza los dedos para poder verlo entero. Te aconsejamos que pasees por el parque sin rumbo fijo, a través de sus senderos; es posible que llegues al Turó del Calvari, un lugar idóneo para practicar el deporte de la contemplación.

 

Partes del Park Güell

 

Pavelló de Consergeria

En esta casa, al igual que en la mayoría de las ideadas por Gaudí, no hay ni una sola línea recta. Destaca la utilización de la cerámica como motivo decorativo y las rejas de hierro para cubrir las ventanas. En el Pavelló de Consergeria encontrarás hoy una exposición permanente sobre los métodos constructivos del artista modernista, así como una completa historia del parque.

 

Sala Hipòstila

No hay manera de ponerse de acuerdo sobre el número de columnas que tiene esta sala. Unos dicen que 84, los otros aseguran que 86. Te animamos a contarlas y a que nos digas el resultado. De paso, aprovecha para visitar la parte de arriba, una plaza en la que podrás descansar sentado/a en el serpenteante banco que cubre todo el perímetro y que fue diseñado por uno de los “favoritos” de Gaudí, Josep Maria Jujol. 

 

Casa-Museu Gaudí

Es el lugar donde vivió Gaudí entre 1906 y 1926. Paradójicamente, no es obra suya, sino del también arquitecto Francesc Berenguer i Mestres. Aún así, la casa contiene muchos de los muebles diseñados por él. En esta casa te harás una idea de cómo vivía Gaudí, un arquitecto que trabajaba para los más ricos y ostentosos pero que, para él, prefería la austeridad.

 

Información práctica

 

Horarios:

De mayo a septiembre, de 10 a 21 h.

Abril y octubre, de 10 a 20 h.

Marzo y noviembre, de 10 a 19 h.

De diciembre a febrero, de 10 a 18 h.

 

Precios:

Entrada gratuita.

 

Dirección:

Carrer Olot, 7.

Tl: 93 413 24 00.

José Batlló Casanovas quería derribar su casa del número 43 de Paseo de Gracia y construir una nueva, pero poco tiempo después cambió de opinión y decidió simplemente reformarla. En manos de Gaudí, el que era un edificio más de l’Eixample, se convirtió en la perla de la zona.

 

La Casa Batlló es la más espectacular de las que realizó el arquitecto catalán. Gaudí consiguió que la fachada de la Casa Batlló brille mediante la incorporación de círculos de cerámica vidriada y trozos de cristales rotos que el mismo arquitecto decidía dónde colocar desde la calle.

 

Hoy en día, la casa Batlló es propiedad de la familia Bernat, que ha regentado el imperio Chupa Chups hasta 2006. Además de ser visita obligada para quien acude a Barcelona, también es un lugar donde es posible celebrar reuniones, comidas, congresos. De hecho, el propio Almodóvar escogió una de sus salas para realizar la rueda de prensa de su oscarizada película “Todo sobre mi madre”, con escenas rodadas en diferentes pisos modernistas de la ciudad condal. 

 

Partes de la Casa Batlló

 

Planta Noble

Es el lugar donde vivía la familia Batlló. Hay que recordar que, hasta hace bien poco, la primera planta era la parte más importante de todo edificio (hoy ese lugar lo ocupa el ático). En esta planta encontrarás las salas y salones que han hecho famosa a la casa, como el Salón Principal o la Sala de la Chimenea, donde Josep Batlló ubicó su despacho. Ni una sola línea recta y sí en cambio muchas curvas que dan la constante sensación de movimiento, como una especie de oleaje suave pero sin interrupción. El color predominante es el azul.

 

Desván

La solución de desván + azotea que lo cubre utilizado en la Casa Batlló gustó tanto a Gaudí que luego lo volvería a emplear para su posterior obra: la Pedrera. En el desván de la casa Batlló, como en el de la Pedrera, predominan los arcos de ladrillo vista. También la luz natural que se cuela por los ventanales y que, a medida que va cayendo el sol, va iluminando unas zonas y dejando en la sombra otras. Predomina el blanco.

 

Azotea

Unas escaleras de caracol situadas en el desván dan acceso a la parte superior y exterior del edificio: la azotea. En ella, las absolutas protagonistas son las chimeneas -por las que Gaudí sentía especial debilidad- decoradas con sugerentes motivos abstractos. La azotea de la Casa Batlló representa el mito de Sant Jordi y el dragón. Sigue las indicaciones de la audioguía y podrás discernir entre la cresta del dragón, el espacio agua y el vientre del dragón..

 

Información práctica

 

Horarios:

De lunes a domingo, de 9 a 20 h.

 

Precios:

Entrada individual o de grupo: 16′50 €.

Audioguías: gratuita con la entrada. Catalán, castellano, inglés, francés, italiano y alemán.

No hay visitas guiadas.

 

Dirección:

Paseo de Gracia, 43.

Tl: 93 216 03 06.

Dentro de lo que podríamos denominar arquitectura civil de Gaudí (es decir, no religiosa) la Pedrera o Casa Milá es la obra más completa de su carrera. La Pedrera se construyó para satisfacer los caprichos del empresario Pere Milà, quien quería para él y para su adinerada mujer, Roser Guardiola, la casa más espectacular  de toda l’Eixample. Así se lo comunicó a Gaudí y así nació este ondulante edificio de balcones de forja y chimeneas multicolor.

 

La Pedrera recibe hoy múltiples visitas y es muy aclamada, pero en su momento generó una gran polémica. La propia Roser Guardiola no quedó contenta con la obra, y dicen las malas lenguas que encargó tirar a la basura los muebles modernistas diseñados por Gaudí. Un colega de Gaudí, al ver la Pedrera terminada, comentó: “Si yo hubiese construido este edificio, no podría conciliar el sueño por las noches”. Actualmente, la Pedrera o Casa Milá es la sede del Centre Cultural Caixa de Catalunya y también alberga algunas viviendas.

 

Partes de la Pedrera

 

Planta baja

Hay dos puertas de acceso al edificio: la de Paseo de Gracia y la de Provenza. Ambas conducen a dos patios irregulares y con columnas desiguales que dan fe de la absoluta libertad creativa de Gaudí. En el patio de Paseo de Gracia, unas impresionantes escaleras dan acceso a la sala de exposiciones temporales.

En el sótano (cerrado al público) se construyó el primer aparcamiento subterráneo de la ciudad.

 

Piso de Época

No es ningún museo, sino la posibilidad de ver in situ cómo vivía una familia barcelonesa adinerada a principios del siglo XX. En este piso no falta ningún detalle: cubertería, mantelería, toda clase de muebles y cuadros con estética indiscutiblemente modernista. Aviso para caprichosos: no está a la venta.

 

Planta superior

Tal vez la parte menos interesante de todas las que tienen acceso al público. Ejerce de museo, ya que contiene material que, en su momento, estuvo en manos de Gaudí. Esta planta, sembrada de arcos parabólicos en forma de “M”, da acceso a la azotea.

 

Azotea

Barcelona está llena de azoteas, pero ninguna como ésta. Pasearse por entre sus gigantescas chimeneas es como integrarse en la obra de Gaudí. Hay quien ve en ellas un ejército de guerreros petrificados, pero sus formas dan opción a múltiples interpretaciones. Si puedes dejar de mirarlas en algún momento, desplaza tu vista hacia la ciudad. Te impresionará.

 

Información práctica

 

Horarios:

De lunes a domingo, de 10 a 20 h.

 

Precios:

Entrada individual o grupo: 8 €.

Audioguías: gratuita con la entrada. Catalán, castellano, inglés, francés, italiano y alemán.

No hay visitas guiadas.

 

Dirección:

Paseo de Gracia, 92.

Tl: 902 400 973.

La Sagrada Familia es el edificio estrella de la obra Gaudí. Coincide con la última etapa de su vida (finales del siglo XIX) y también con su momento más espiritual. La Sagrada Familia ha sobrevivido a la muerte de su arquitecto, a los destrozos de la Guerra Civil, y en la actualidad sigue su proceso de construcción que, según los más optimistas, finalizará en la década de 2020.

 

Historia de la Sagrada Familia

 

Corre el año 1870. Josep Maria Bocabella i Verdaguer funda la Asociación Espiritual de Devotos de San José, y una de sus primeras iniciativas consiste en construir un templo expiatorio dedicado a la Sagrada Familia para que los “impíos” barceloneses regresen al redil de la Iglesia.

 

Da comienzo una campaña que incita a los devotos a “colaborar con la causa” a través de donativos. En 1881 se ha reunido dinero suficiente para comprar el terreno, ubicado entre las calles Marina, Provença, Sardenya y Mallorca.

 

Hay que encontrar un arquitecto a la altura de las circunstancias. El elegido es Francesc del Villar. Su proyecto consta de tres naves, siete capillas y una aguja de 85 metros. El día de San Josep del año siguiente se pone la primera piedra del Templo. El encargado de hacerlo es el obispo de Urquinaona.

 

Primeros problemas. El arquitecto no se entiende con Joan Martorell (asesor de Bocabella) y finalmente dimite. Le sucederá Antoni Gaudí, que por aquel entonces es ayudante de Martorell. Gaudí propone un nuevo conjunto de planta basilical, de cinco naves con un crucero de tres y un cimborio de 170 metros de altura. Le obsesiona la verticalidad y la Naturaleza como fuente de inspiración.

 

El fin del siglo está al caer. Antes, sin embargo, hay tiempo para empezar la cimentación de la Fachada del Nacimiento y terminar tanto el claustro como el ventanal del crucero norte.

 

El siglo XX empieza para la Sagrada Familia con una fiesta (se conmemora el quinto centenario del Patrocinio de San José) pero continúa con una desgracia: el fallecimiento de Gaudí, que muere atropellado por un tranvía en 1926. Su pérdida es un gran golpe, pero no evita que las obras sigan su curso. En 1929 se terminan todos los campanarios de la Fachada del Nacimiento y en 1933 ya están listos tanto la linterna de la Fe como el ciprés central.

 

Estalla la guerra civil. La ciudad vive (o más bien, sobrevive) bajo las llamas, y la Sagrada Familia no es una excepción. En 1936, un grupo de radicales quema la cripta y el obrador de Gaudí y acaba con gran parte de las maquetas. El proceso de construcción del templo no se reanudará hasta 1940, un año después de que termine la guerra. La ciudad y el país está en plena dictadura franquista cuando el arquitecto Francesc Quintana restaura la cripta y reconstruye las maquetas. 

 

A una mala época le sigue una de buena, y en 1954 empieza el resurgimiento de la obra. Comienza la construcción de la Fachada de la Pasión bajo la supervisión de los arquitectos Quintana, Puig Boada y Bonet Garí. El día de San José de 1958 se coloca el grupo del Nacimiento de Busquets encima de la columna genealógica en la Fachada del Nacimiento, y en 1976 se termina la coronación de los campanarios de la Fachada de la Pasión. Ya queda menos…

 

El siguiente reto es terminar la Fachada de la Pasión, reto superado gracias a Josep Maria Subirachs, que realizó, en 1987, las esculturas de la Pasión de Jesús. En la actualidad, el trabajo se centra en las naves y en el crucero, donde se encuentran el patio de columnas, el coro y los ventanales. Cuando estén terminados, el interior del templo estará cubierto y la obra se centrará en intentar alcanzar la verticalidad que en su día Gaudí imaginó para el edificio. ¿El objetivo? Tocar el cielo. 

 

Partes de la Sagrada Familia

 

Claustro

El claustro de la Sagrada Familia es una especie de muro exterior de estilo gótico que circunda el ábside y las sacristías. Es muy bello, pero también muy práctico, ya que aísla el edificio del ruido exterior y dificulta posibles ataques al templo. En un futuro, tendrá una capilla dedicada a la Asunción de la Virgen María.

 

Campanarios

Uno de los principales reclamos del edificio, tanto por sus caprichosas formas como por sus colores brillantes. En total serán doce, y representarán a los doce apóstoles. En su interior, hay una escalera de caracol que permite subir casi hasta arriba del todo y ver muy de cerca una cruz dorada con las iniciales del apóstol al que va dedicada la torre.

 

Cripta

Se le llama así al lugar subterráneo en el que se solía enterrar a los difuntos. La de la Sagrada Familia

se distribuye en siete capillas, un amplio deambulatorio y un área central circular. Construida en 1882 por el primer arquitecto del templo, contiene la tumba de Antoni Gaudí, y también un museo donde encontrarás maquetas, fotografías y toda clase de información sobre el Templo.

 

Fachada de la Pasión

Es la fachada sobria. Situada en la calle Sardenya, empezó a construirse en 1954, veintiocho años después de la muerte de Gaudí. Representa la pasión y la muerte de Jesucristo a través de formas geométricas en arista sin rastro de ornamentación. El autor de las esculturas es Josep Maria Subirachs, quien en su momento recibió voces de crítica por realizar unas formas muy “deshumanizadas” pero que hoy sigue trabajando en el resto de las esculturas de la Fachada. Presta atención a las puertas de esta fachada y descubrirás inscripciones de la Biblia donde el propio autor ha querido destacar frases como “¿Qué es la verdad?”.

 

Ábside

Fíjate en los ventanales: están llenos de elementos de inspiración naturista que moldean la luz  para que ilumine unas zonas y deje en la sombra otras según el momento del día. El ábside, de estilo neogótico, está formado por siete capillas de forma poligonal dedicadas a los gozos y a los dolores. Fue la primera parte de la iglesia que terminó Gaudí. Baja por sus escaleras de caracol y habrás llegado a la cripta.

 

Fachada del Nacimiento

Si te gusta lo recargado, ésta es tu fachada. Dedicada al nacimiento de Jesús, tiene tres pórticos que representan la Fe, la Esperanza y la Caridad, y una cantidad de detalles en los que es difícil no detenerse,

como las tortugas que descansan en las dos columnas situadas entre las puertas -que representan la estabilidad del cristianismo- o los dos camaleones de los extremos, símbolos del cambio. La Fachada del Nacimiento se terminó en 1904 a las órdenes de un Gaudí pletórico, entregado a la gran obra de su vida. Es la que queda en la calle Marina.

 

Fachada de la Gloria

Todavía no está construida, pero cuando lo esté, será la fachada principal del Templo. O al menos, así lo dispuso Gaudí antes de su muerte. Situada en la calle Mallorca, estará  dedicada a la Gloria de Jesús y, al igual que las otras fachadas, estará coronada por cuatro torres, aunque las de esta fachada serán  más altas que las otras ocho.

 

Información práctica

 

Horarios:

De octubre a marzo: de 9 h a 18 h.

De abril a septiembre: de 9 a 20 h.

 

Los horarios de las visitas guiadas son:

Por la mañana:

11.00 Inglés

12.00 Castellano

13.00 Inglés

 

Por la tarde:

15.00 Inglés

16.00 Castellano

17.00 Inglés

 

Precios:

Entrada individual: 8 €.

Entrada por grupo (más de 20 personas): 5 €.

Entrada individual + visita guiada: 8 € + 3′5 €.

Entrada combinada (Sagrada Familia + Park Güell): 9 €.

 

Precio ascensor: 2 €. (Sube al visitante hasta 65 metros de altura, a la fachada de las Pasión, y hasta 55 metros, a la fachada del Nacimiento). 

 

Audioguías: 3′5 €. Catalán, castellano, inglés, francés, italiano y alemán.

 

Dirección:

Mallorca 401.

Tl: 93 207 30 31.

Ambos barrios comparten el mismo mar, pero aparte de eso, son bien diferentes. Mientras la Barceloneta tiene décadas de historia, el barrio de la Villa Olímpica quedó oficialmente inaugurado en 1992, con los Juegos Olímpicos de Barcelona. Es muy posible que, si vienes a Barcelona por negocios o por placer, te alojes en el Hotel Arts, que está en la Villa Olímpica. De ser así, y si te apetece dar un paseo andando, no te quedes por la zona: no encontrarás más que camareros intentándote convencer de que entres en sus restaurantes. Por el contrario, coge el Paseo marítimo y dirígete a la Barceloneta,

una zona más humilde pero mucho más auténtica donde podrás encontrar restaurantes como Cal Pinxo, frecuentado por gente local.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Barcelona es una ciudad con muchos reclamos, pero no todos ellos merecen la misma atención. Es por eso que hemos hecho una criba, para ofrecerte lo mejor. En esta guía encontrarás información sobre los sitios más obvios (Sagrada Familia, Ramblas) y también sobre

aquellos lugares especiales que sólo tenemos la

oportunidad de conocer los que nos despertamos cada

día en esta ciudad. Acompáñanos, y te llevaremos a los

restaurantes donde comemos los que disfrutamos de la

buena gastronomía, a los hoteles más confortables, a

los museos cuya programación no deja de emocionarnos.

Acertar, en Barcelona, no es tarea fácil. No todo lo caro es bueno, por lo que es conveniente estar bien informado antes de ir a cualquier sitio. La explosión

del “disseny català” ha llenado la ciudad de locales

que con la etiqueta de “moderno” lo justifican todo:

mal servicio y platos que dejan mucho que desear. Si,

como a nosotros, te gusta pagar por lo es realmente

bueno, disfrutas conociendo cosas nuevas de los sitios

de siempre y aprecias la calidad de los lugares y de

las personas, síguenos y te descubriremos una nueva

Barcelona: cálida, acogedora, vanguardista, exclusiva,

mágica.

 

Barcelona cuenta con 10 distritos. Si te hubieras

tomado un año sabático para conocer la ciudad,

estarías en disposición de visitarlos todos, pero como

seguramente no es tu caso, vamos a recomendarte los

que a nosotros (y a la mayoría de los mortales) nos

parecen más interesantes.

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