Al final del barrio del Born y antes de llegar al mar se encuentra este parque donde los “barcelonins” vienen a respirar un poco de aire puro, a relajarse, a leer el periódico, a entretener a los niños (o a los perros) o a disfrutar de un picnic. Pocos saben que se encuentran en una antigua fortaleza construida por Felipe V para vigilar Barcelona tras la Guerra de Sucesión Española. Aquí también hubo en su día una prisión que fue derribada en 1869 para construir, años después, el parque que se convertiría en el espacio principal de la Exposición Universal de 1888.
La Exposición Universal de 1888 conllevó no sólo la construcción de este parque, sino también de una serie de edificios alrededor. Entre ellos, destaca el Castell dels Tres Dragons, diseñado por Domènech i Montaner. El Castell dels Tres Dragons tiene algunas de los rasgos que luego caracterizarían el arte modernista, como el uso de ladrillo visto sobre una estructura de hierro forjado. Actualmente, alberga el Museo de Zoología. Paseando por el parque te encontrarás también con un lago en el que es posible navegar en unos sencillos botes a remo, así como una monumental cascada (1875-18881) diseñada por Josep Fonseré con la ayuda de un joven Gaudí.
Al sudeste del parque se encuentra el Parlament de Catalunya. En su Saló de Sessions se da cita el cuerpo legislativo catalán. Más al sur, está l’Hivernacle, un minijardín botánico que hasta hace poco albergaba un acogedor café-restaurante. En el Parc de la Ciutadella, también, está el Zoológico, un poco triste después de la muerte de su gran anfitrión, el gorila Copito de Nieve.